¿Qué es la firma electrónica?
¿Acaso se va a escanear mi firma?
Ciberleyes
Tal vez al momento de obtener nuestra licencia o al recibir un envío de alguna de estas empresas de mensajería, el empleado nos pide firmar con lo que parece una pluma “digital” y estampamos sobre una pantalla nuestra firma autógrafa. ¿Es esa la firma electrónica?
La firma electrónica o digital, es en términos simples un archivo que en su interior aparecen una serie de claves o algoritmos vinculados a la persona propietaria de dicha firma. Es decir, podría decirse que equivale a una contraseña o password, pero guardado en un archivo y de muy difícil falsificación o reproducción por terceros.
Para efectos de las leyes mexicanas y de otras naciones, la firma digital tendrá la misma equivalencia que la firma autógrafa para cualquier tipo de operación comercial entre particulares, empresas y el gobierno.
¿Qué significado tiene esto para la pequeña empresa, personas físicas o la administración pública?
En un termino práctico permitirá a las empresas poder celebrar contratos en línea, sin necesidad de un documento físico, a la personas físicas realizar contratación de servicios o trámites de gobierno en una forma más ágil. Una mayor seguridad para ambas partes. Contrario a lo que pudiera pensarse, la firma digital es más segura que la firma tradicional ya que es mucho más difícil de duplicar o falsificar.
También tendremos la posibilidad de expedir facturas electrónicas, la cual nos generaría ahorros en papelería. De hecho, algunas líneas aéreas de nuestro país ya expiden comprobantes fiscales en el momento de la compra de un boleto en línea.
¿Qué se necesita para obtener mi firma digital?, ¿a partir de qué momento podremos usarla?
El 8 de abril de 2002 pasado, fueron aprobadas las reformas por el Congreso de la Unión y publicados en agosto de ese año. Para poder obtener la firma digital será necesaria la participación de diferentes entidades, tanto públicas como privadas que ofrezcan el servicio en calidad de Prestadores de Servicios de Certificación. Éstas organizaciones tendrán la validación de la Secretaría de Economía y serán quienes a petición del interesado tramitaran y expedirán su firma digital. Se espera que a finales de este año, dicha secretaría reciba las primeras solicitudes para ser certificador.
Esta firma tendrá una vigencia limitada y por tanto deberá ser renovada. Antes de ser otorgada por el emisor, éste deberá certificar la identidad de la persona con los medios que considere adecuados y vincularlos a esta firma. Una vez obtenida, la firma es un archivo que se abre con una contraseña y el usuario tendrá la decisión de guardarla en su computadora, en su dispositivo de mano, en el celular, en una tarjeta con chip inteligente o en el medio que cubra las medidas de seguridad necesarias para tenerlo. Los costos, se desconocen todavía, pero se confía que en virtud de fomentar su uso, este al alcance de todos.
Así que en breve, al cerrar un negocio dentro de México o en el extranjero, podrá decir como el antiguo comercial de un banco, “todo con el poder de su firma… digital.”
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