Columna especial. Cabaret Voltaire
![]() Por Leonardo Peralta* Antes que nada, una definición Cabaret Voltaire: establecimiento fundado el 3 de febrero de 1916 en la ciudad suiza de Zurich por los artistas Hugo Ball y Emmy Hennings donde halló refugio el movimiento dadaísta mientras el resto de Europa era consumida por la Primera Guerra Mundial. Este establecimiento albergó en su tiempo el trabajo de artistas tan destacados como Kandinsky, Paul Klee, Arp, de Chirico, Feininger, Max Ernst, Janco, Modigliani, Macke y Kokoschka. |
Este lugar fue al tiempo un refugio contra la barbarie de un mundo que le rodeaba en un momento particularmente oscuro de la historia contemporánea y un escaparate para exponer la obra de uno de los movimientos artísticos de vanguardia más importantes del siglo XX: el dadaísmo.
Así pues, esta columna quincenal pretende retomar el espíritu de libertad expresión prevaleciente en el original Cabaret Voltaire, aprovechando la ventana ofrecida por Internet, además de responder con un granito de arena al clima de ruptura, fanatismo, conflicto y confrontación que vivimos los ciudadanos de este planeta en el inicio de algo que no quisiera ver como una guerra mundial, pero cuya coyuntura parece llevarnos hacia algo muy parecido.
Pero dejemos de lado los dramatismos, es punto de arrancar esta columna. Buen apetito.
En aquellos tiempos
Cuando nuestro señor el PRI reinaba en la tierra y en el cielo de nuestra hermosa patria ocurría que con el día de la virgen de Guadalupe los noticieros y los periódicos terminaban de facto el año. Debido a la sumisión del congreso a la mano presidencial, el presupuesto estaba ya aprobado (y en ocasiones hasta gastado), los actores políticos se retiraban a sus lugares de descanso para practicar el esquí de alta montaña o el siempre saludable shopping en los malls más cercanos al hogar y el resto de los mexicanos tenían su aguinaldo para comprar un rico pavo, unos austeros frijoles o una patona de Bacachá blanco (al gusto del ciudadano).
Sin embargo, por obra y gracia de la democracia que vivimos, ahora las navidades transcurren entre el vértigo de saber si se aprueba el presupuesto, las últimas manifestaciones de protesta, las broncas de los ambulantes contra la señora autoridad y la incertidumbre que acompaña a los mexicanos en momentos como cobrar el aguinaldo y saber en el camino si serán asaltados, si el pavo adquirido estará infectado de alguna enfermedad misteriosa o si el pomo que adorna la mesa será de auténtico matarratas nacional o procedente de algún cantón chino.
Así pues, las navidades en el México democrático pueden ser lo que uno quiera, excepto rutinarias. ¡Gracias Vicente Fox por la democracia!
Final de fiesta
Pues bien, ahora que la Navidad ha pasado, que los festejos de año nuevo nos dejaron con más de una cruda de consideración y luego de que los últimos centavos del aguinaldo se consumieron en pagar los tamales, la rosca y los juguetes para el Día de Reyes, parece que una vez más nos encontramos con la realidad de todos los años: estamos más jodidos, con menos dinero en los bolsillos y el Monte de Piedad será para más de un compatriota la válvula de escape para sobrevivir esta cuesta de enero, que es también una de las más representativas costumbres nacionales, pero bueno, eso no es novedad y nadie pierde el sueño con ello.
No mates a Bill… todavía
Sin ánimo de meterme a crítico de cine, puedo decir que con su última película Kill Bill Vol. 1, Quentin Tarantino ha vuelto a lo que mejor sabe hacer: hacer bonitos collages donde pega diversos géneros cinematográficos con la dosis de ironía y humor negro justa para los tiempos posmodernos que requerimos.
Digamos que esta película tiene algo para todos: una banda sonora memorable (como dice un amigo, Tarantino es un gran seguidor de las películas de Tarantino); para los fans del cine underground hay una buena dosis de géneros subterráneos como las películas japonesas, spaghetti western; una Uma Thurman que se confirma como la chica Tarantino por excelencia que despacha madrazos y sablazos por docena sin perder el estilo, y para quienes gustan de las lolitas aparece una escuincla llamada Chiaki Kuriyama que hará las delicias de más de uno por el uniforme escolar que porta, y para otros por su estilo para darse de trancazos con la protagonista.
Sé que muchos críticos de cine no se hallan a gusto con el estilo de pastiches de Tarantino y hay quien lo considera un farsante que vive de succionar la sustancia a los cineastas que se le han puesto enfrente, además de culparlo por ser un director que más que construir cine lo desmenuza; pero pienso que Tarantino es únicamente el reflejo de la época que vivimos, por lo que no se le puede culpar por ser quien es y por entretener en el camino a millones de espectadores que, satisfechos y gustosos, haremos cola para ver el volumen 2 de la película el mes de marzo de este año.
No quisiera tocar el tema, pero…
La política volverá a ser fuente de discordias y de muchas de nuestras penurias en este 2004. Las elecciones en varios estados de la república y el inicio (¿alguna vez ha terminado?) de la carrera por la presidencia en el año 2004. A como estuvieron las cosas en el 2003 que acaba de morir, las cosas para este año no se ven halagüeñas, por lo que, al mejor estilo del Coyote Calamidad lo que convendrá será sacar un paraguas mientras nos cae encima la muy pesada roca de la realidad.
*Leonardo Peralta es periodista especializado en Nuevas Tecnologías de Información
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Enero 26, 2004 11:47
Muchas Felicidades