Biotecnología redituable… en China
Chapingo, única universidad dedicada a la investigación de técnicas agrícolas
Tecno-industria
Por Leonardo Peralta C.*
Uno de los baluartes que México preserva sobre los demás países del mundo con los que comercia Estados Unidos (nuestro mayor cliente con el 87% e nuestras exportaciones de acuerdo con la revista The Economist) representa la cercanía geográfica que nos permite venderle una serie de productos como vegetales frescos por un monto que, de acuerdo con el Banco de Comercio Exterior (Bancomext) ascendieron a 1,155 millones de dólares en 2003.
La ventaja de la distancia ha resultado definitiva desde siempre dadas las crecientes exigencias de los Estados Unidos en cuanto a la frescura de sus productos, los contenidos nutricionales y las restricciones fitosanitarias que, si bien han sido severas para nuestro país en el caso de otras naciones han sido absolutamente restrictivas.
Para enfrentar esta situación frente al mercado norteamericano tenemos un campo mexicano afectado severamente por fenómenos que van de lo estructural (el campo se encuentra atrapado en una economía de supervivencia) a lo político (el sistema de propiedad de la tierra no estimula la producción y las estructuras sociales están afectadas por el autoritarismo de otros tiempos), pasando por lo demográfico (el campo se vacía de gente que va rumbo a las ciudades o hacia los Estados Unidos), lo ecológico (la deforestación y la sequía han dejado al campo con sólo un tercio de tierras cultivables disponibles) a lo cultural (los patrones productivos y los sistemas de cultivo simplemente son insostenibles frente a los crecientes requerimientos de la agricultura moderna) para concluir con los empresariales (una escasa cantidad de empresarios agrícolas le hacen frente a los productores multinacionales).

Las cosas se han complicado también dado que a raíz de los hechos del 11/09 el gobierno de los Estados Unidos estableció la Bioterrorism Act of 2002 que restringe la importación de algunos alimentos y declara severos estándares de bioseguridad para mantener a salvo de ataques biológico y químicos el suministro alimenticio de los norteamericanos. Esta disposición legal se encuentra vigente desde el 12 de diciembre de 2003 y ha representado una nueva causa de conflicto dado que obliga a los productores de alimentos a registrarse ante la U.S Food and Drug Administration y a certificar la bioseguridad de los alimentos ante las autoridades sanitarias en las fronteras.
¿Y la biotecnología?
Una parte indispensable de la evolución agrícola actual es la mejora de las especies a través de la biotecnología. En este aspecto, pese a la existencia de una universidad nacional dedicada exclusivamente a la investigación e innovación de las técnicas agrícolas (la Universidad Autónoma de Chapingo) y las aportaciones de las universidades nacionales y estatales que existen en todo el país, parece que no se ha logrado que el conocimiento allí generado pueda integrarse a la cadena productiva por cuestiones políticas (de nuevo) y por asuntos de índole económica.
De acuerdo con un reporte del periódico Reforma (Verónica Martínez, Amenazan mercado de frutas, Reforma, Sección Negocios, 13 de febrero de 2004), en nuestro país apenas se invirtieron en investigaciones relacionadas con los vegetales frescos la cantidad de 5 millones de dólares en 2003. Esta cantidad palidece ante los 500 millones de dólares que China invierte en el mismo lapso de tiempo en estudios de biotecnología aplicada a la agricultura comercial.
La estrategia de China (paralela al mantenimiento de 2 mil investigadores que se ocupan exclusivamente del tema) se encuentra concentrada en un grupo de 47 especies vegetales como algodón, arroz, trigo, maíz, soya, papá, canela, cacahuate, tabaco, col, jitomate, melón, pimiento dulce, chile y papaya entre otros. Las líneas de mejoramiento genético que se lleva a cabo en China tienen como propósito inicial asegurar la autosuficiencia alimentaria del país, pero se espera que dentro de 5 años China se encuentra en capacidad de aplicar el conocimiento directamente en su industria agrícola de exportación.

Otro de los responsables de esta debacle sin duda es el gobierno mexicano, que a lo largo de las últimas tres administraciones no ha podido definir una estrategia efectiva de vinculación entre la (poca) academia y los empresarios del sector. La resolución de los perennes problemas políticos y sociales que campean en el campo mexicano dejan poco tiempo y recursos disponibles como para establecer estrategias que permitan aumentar la competitividad del sector productivo. La academia se encuentra sometida a una permanente astringencia de recursos que le impide dedicarse a investigaciones de punta en tecnología agropecuaria.
Sin ánimos alarmistas es previsible que México irá disminuyendo su participación en el mercado de los vegetales en los Estados Unidos, a menos que encuentre nichos de nuevos (como el cultivo de vegetales “orgánicos”), nuevos productos que reemplacen a los vegetales frescos (como alimentos procesados y empaquetados) o que finalmente logren establecer la conexión academia – empresa agrícola que les permita iniciar en áreas específicas investigaciones de biotecnología que permitan hacerle frente a la invasión que vendrá de kilos de papá de a peso y de jitomate a 50 centavos.

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Septiembre 30, 2008 10:50
Cómo contacto a Leonardo Peralta???
mail, telñefono?????
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elloboferoz521@hotmail.com