¿Pagar por enviar correos?
A 10 años del primer spam
Comunicación y medios digitales
Así es. Estamos acostumbrados a enviar nuestros correos electrónicos a clientes, amigos, vecinos, familiares o cualquier otra persona con la que tengamos trato, sin pagar un solo centavo adicional. ¿Por qué? Por la simple razón de estar pagando nosotros (o la organización donde estamos), la conexión a internet, la renta o adquisición de servidores de correo electrónico o si utiliza alguna cuenta gratuita, está ha sido patrocinada por los anunciantes de dichos servicios.
¿Por qué pagar más? Bill Gates, fundador de Microsoft piensa con esa formula, detener el ‘spam’.
A diez años del primer “spam”
El 12 de abril de 1994, Laurence Carter y Martha Siegel desarrollaron en ese entonces, una aplicación capaz de enviar al mismo tiempo una cantidad importante de mensajes de correo electrónico. El objetivo: promover sus servicios sobre derecho migratorio. Así surgió el spam, como regularmente lo conocemos.
De ese día a la fecha, los mensajes no solicitados han crecido exponencialmente. A pesar de las diferentes iniciativas o software de filtrado anti-spam, hasta el momento no se obtenido ninguna solución al 100 por ciento confiable.
Pagar por mensaje
No es un absurdo pagar por algo que siempre ha sido gratis. Y no habló que sea gratis per se, sino previamente se ha generado una inversión dentro de un hogar u organización para contar con el servicio de correo electrónico. Si señalamos al spam como el origen, no podemos equivocarnos, pero este tipo de prácticas han tenido sus efectos en otros medios. Veamos.
Correo postal
Cuando me suscribí a un periódico e la capital cuyo papel color durazno lo distinguía del resto, incluso de su competidor en noticias financieras, al cabo de algunas semanas comencé a recibir promociones para suscribirme al Book’s club, al Financial Times, entre los que recuerdo. ($ 225 USD por un año, lamentablemente la oferta llegó días después del error de diciembre de 1994).
Y quien les dio mis datos. La respuesta quizás era obvia. Pero si usted no recuerda recibir este tipo de publicidad, tal vez recibió algo del Selecciones del Reader’s Digest, o por que no decirlo, cada mes en el recibo de Telmex, tenemos una promoción. Es decir, la práctica es continúa, a pesar de que el emisor paga por su envío.
Teléfono
Soy de los pocos sobrevivientes que no ha sucumbido al cambio de proveedor de laga distancia que no sea el mismo Telmex. La empresa de Slim insiste con cierta frecuencia, el regresar a su empresa. No es que sea un fiel a mi actual proveedor, pero el hecho de llamarme a cada rato a mi domicilio es incomoda. Lo mismo ocurre con el vendedor de seguros, el de tarjetas y hasta el de libros.
En Estados Unidos, el presidente Bush lanzó la iniciativa de un registro federal donde los ciudadanos pudieran adherirse a las enormes lista de personas que no desean recibir llamadas en sus hogares por parte de las empresas de telemercadeo. ¿Cómo?, ¡si cada llamada cuesta! Así, es pero el spamming telefónico existe.
Vulnerabilidad de la propuesta
Uno de los puntos cuestionables a la propuesta del fundador de Microsoft, es saber el sistema de cobro por cada mensaje enviado, ¿quién lo haría?, ¿el proveedor de acceso a internet?, ¿el dueño del servidor de correo? Si observamos a Hotmail, la firma con un importante número de usuarios de correo electrónico gratuito en el mundo, Microsoft se vería beneficiado. ¿Resolvería el problema?
Una de las sugerencias para mitigar el problema, tiene que ver con emitir un estándar que permita validar usuarios y dominios en la red. Actualmente, es muy sencillo configurar un servidor de correo y enviar mensajes masivos. Los servidores receptores de esos mensajes los reciben sin previa identificación de los mismos. La idea es verificar la existencia real de un dominio y del remitente antes de concluir el proceso de recepción.
Otro método es mediante el uso de firma digital. Solamente las personas con quienes haya establecido una relación, tendrán derecho de admisión electrónica.
¿Qué hacer por mientras?
El spam persiste y está en nuestra bandeja de entrada. Alguna recomendaciones podrán ayudarle a mitigar la monstruosa cantidad de anuncios de venta de **.
1. Evitar difundir nuestro correo electrónico a cualquier persona por cualquier medio, sea digital o físico.
2. Si requiere publicar alguna dirección de correo electrónico, recurra a los formularios de correo electrónico.
3. Si le piden una dirección de correo, abra una para ese tipo de casos en particular.
4. Evite las cadenas o reenvío de mensajes.
5. Si recibe Spam. No lo abra. Existen mensajes en HTML que pueden revelar que ese mensaje se abrió.
6. Nunca intente borrarse de una lista, solo confirmará la existencia de su correo.
7. Genere filtros para los mensajes de personas ya conocidas para que estos lleguen a carpetas preestablecidas y tengan prioridad sobre el resto de mensajes.
8. Nunca olvide la instalación, activación y actualización de un software antivirus.
Si de plano, la carga de correo chatarra es muy alta, cancele esa cuenta y abra un segunda, cuidando siempre, a quien le da su correo.
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