Piratería digital: artistas vs. nuevos formatos
Tom Tom Club, comparte experiencias en el Washingtonpost.com
Econo-bits
Hasta hace algunos años, diferentes artistas, interpretes y compositores, tuvieron acceso a los medios de comunicación, la radio en particular, después de contactar a una importante disquera o representante en quien viese un particular futuro monetario. 
Con internet, las nuevas voces vieron la posibilidad de darse a conocer usando la red de redes. Sin embargo, el fenómeno de la piratería, más que ser de apoyo, parece complicarle la entrada a un mercado masivo. Así lo señalaron en un foro del washingtonpost.com, Tina Weymouth y Chris Frantz, fundadores de Tom Tom Club.
Tina Weymouth expresa ante sus seguidores, como hace 20 años ellos podían componer una canción y obtener alguna retribución por la misma. Ahora, artista de esta talla tendrán que migrar a otro tipo de “arte clásica”, por un lado, o se desempeñe en el arte comercial, es decir, haciendo anuncios para “vender pantalones vaqueros”.
Tomo Tom Club, conocidos por su Hip Hop, ha usado internet para dar a conocer su material (www.tomtomclub.com). En este sentido, Chris Frantz señala como Internet juega un papel importante para la difusión de nuevas corrientes o radio “subterránea”. “¿Recuerda cuando la FM era “subterránea”? ¡Aquí es donde escuche por primera vez a Jimi Hendrix!”
A pesar de eso, el fenómeno de la piratería ha afectado la industria, a un nivel donde las grandes firmas disqueras, analizan la forma de reducir más sus costos, y de una forma rápida. Una solución lo ha sido el rescatar viejas canciones cuyos éxitos representaron ganancias muy buenas, menciona Tina Weymouth.
Esto ha ocasionado la inexistencia de nuevos materiales para la nuevas tecnologías. “No hay incentivos para que los compositores escriban canciones de calidad”. El escribir una canción de éxito puede tardar poco o mucho, pero no hay una formula en particular para “transformar el plomo en oro”.
En la compartición de archivos digitales todos pierden, el artista quien no recupera su inversión y tiempo y la posibilidad de seguir escribiendo para futuros álbumes. Además de eso, se obtiene una redistribución del material en formatos MP3 de mala calidad, asociados a malos nombres.
La única esperanza es la aplicación de las leyes de derecho de autor en forma justa y equitativa para todos los participantes de esta industria. De esta forma esas leyes “son nuestra mejor esperanza de cada uno de nosotros para mantener la voz de la música verdaderamente libre”.
Con información de:
http://www.washingtonpost.com/wp-dyn/articles/A44961-2004May21.html
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