Los embates del dúopolio televisivo
En la vida de una persona, lo más difícil es enfrentarse al cambio. Un cambio que finalmente se tiene que dar. Lo peor es resistirse.
Pero que ocurre cuando eso lo vemos en grandes empresas, en particular cadenas de televisión.
Hace unas semanas comentábamos de la campaña orquestada tanto por Televisa y TV Azteca, en contra del empresario Isaac Saba, en la intención de éste último por crear una tercera cadena de televisión en México, en asociación con la NBC.
Pues el turno le ha llegado al Grupo Reforma, editora de publicaciones como el periódico Reforma y El Norte.
TV Azteca está presentando está semana una serie de videos, en los cuales ventilan un conflicto de la familia Junco de la Vega.
Esta guerra entre medios de comunicación, no termina aquí. Marco Levario Turcott publica en Etcétera otra serie de acciones que las televisoras están emprendiendo, con tal de evitar un nuevo competidor.
Televisa y Azteca son implacables contra la competencia. Por ejemplo, en el primer caso sacaron del aire a CNI de la televisión restringida -como ahora hace Sky y Cablevisión con Disney Channel- y, en el segundo, denunciaron sin mirar la viga en el ojo propio, a Casa Saba, por el monopolio en la distribución de medicinas -y para eso ambos consorcios, en menos de tres semanas, difundieron 120 notas contra General Electric (GE) y el empresario; para no creerse: la televisora del Ajusco acusó a GE, literalmente, “de todo lo que se pueda imaginar”–. Cosa aparte son los dicterios de la revista Vértigo, bastión de TV Azteca, contra Reforma, en represalia por el manejo informativo del diario en favor de más alternativas de televisión.
Aunque la autoridad no se ha pronunciado ni en contra ni a favor de otorgar nuevas concesiones para canales de televisión, lo cierto es que esta serie de acciones buscan presionar en todos los ámbitos, tanto empresarial, político y social, la entrada de nuevos competidores.
Entiendo que una tercera cadena comercial, no es la panacea para tener una mejor televisión en México, pero sin duda es dantesco pensar un escenario donde dos personas, homogenicen la ideología de un país a través del llamado por McLuhan: gigante tímido.
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